Los trastornos facticios son un grupo de trastornos mentales en los que una persona falsa, exagera o induce síntomas físicos o psicológicos intencionadamente, con el objetivo de asumir el rol de enfermo. Esta conducta no tiene una motivación externa evidente (como beneficios económicos, legales o sociales), sino que parece estar motivada por la necesidad psicológica de atención, cuidado o apoyo.
Los trastornos del estado de ánimo se dividen principalmente en dos categorías: trastornos depresivos y trastornos bipolares.
Los trastornos disociativos son una desconexión que afecta la capacidad de una persona para mantener una experiencia continua y coherente de sí misma y del mundo que la rodea. Esta desconexión puede manifestarse en diferentes aspectos, como pensamientos y recuerdos (se pueden olvidar eventos importantes, en especial los traumáticos, es común la pérdida de memoria) y sentimientos.
Los trastornos somatomorfos son un grupo de condiciones psicológicas caracterizadas por la presencia de síntomas físicos que sugieren una enfermedad médica, pero que no pueden explicarse completamente por una condición médica conocida, por los efectos de sustancias o por otro trastorno mental. Estos síntomas causan malestar significativo y afectan el funcionamiento diario del individuo.
Disfunciones relacionadas con la experiencia sexual que afectan el deseo, la excitación o el orgasmo, o que generan dolor durante la actividad sexual. Estos trastornos pueden ser causados por factores psicológicos, físicos o una combinación de ambos, etc.
Dificultad para conciliar o mantener el sueño, o despertar antes de lo deseado.
Pausas en la respiración durante el sueño, generalmente por obstrucción de las vías respiratorias.
Los trastornos del control de impulsos son condiciones psicológicas en las que una persona no puede resistir la tentación o el impulso de realizar ciertas conductas, aunque sabe que estas pueden ser perjudiciales para ella misma o para los demás. Estos trastornos están asociados con un desequilibrio en las áreas cerebrales responsables de la regulación del comportamiento, ya menudo se vinculan con dificultades en el control de emociones y pensamientos.
Las ludopatías, también conocidas como trastornos del juego, son una forma de adicción en la que una persona se ve impulsada a jugar de manera compulsiva, sin control, a pesar de las consecuencias negativas que esto puede acarrear en su vida personal, familiar, social. y económico. Se incluyen en el grupo de trastornos del control de impulsos y pueden manifestarse de varias maneras, como el juego en casinos, apuestas deportivas, juegos de azar en línea, entre otros.
La ludopatía puede ser el resultado de una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales.