Los trastornos de ansiedad son un grupo de afecciones de salud mental caracterizadas por una preocupación o miedo excesivo que interfiere con las actividades diarias. Aunque la ansiedad es una emoción normal en situaciones de estrés, en los trastornos de ansiedad estos sentimientos son desproporcionados, persistentes y a menudo debilitantes.
La ansiedad social, y en su extremo más grave, la fobia social, es el miedo o temor persistente, y acusado, y mantenido en el tiempo, a ponerse nervioso en situaciones sociales, siendo frecuente también el temor anticipatorio ante el pensar que la persona tiene que exponerse a tal o cual actuación pública (pasar por delante de un grupo de gente, a hacer la comprar por tener que interactuar socialmente o poder cruzarse con algún conocido, tener que hablar en público, sentirse de una forma u otra el centro de atención, tener que comer en público, …
Frecuentemente la ansiedad social excesiva lleva a evitar algunas actividades fuera de casa.
Hasta cerca de 10%-12% de la población general.
Se caracteriza por la elevación de los niveles de ansiedad, y las consecuentes preocupaciones, con carácter excesivo o desproporcionado y de una manera persistente en el tiempo.
Se caracteriza por la presencia de ansiedad clínicamente significativa y con un elevado nivel de sufrimiento, como respuesta a la exposición a situaciones u objetos especialmente temidos, dando lugar a conductas/comportamientos de evitación.
Es la elevación brusca o repentina del estado de ansiedad, hasta el extremo de la crisis de angustia o ataque de pánico, con síntomas de aprensión, intenso temor, incluso terror, frecuentemente sensación de muerte inminente. También suele ser habitual otra clínica como palpitaciones, temblores, opresión torácica, dificultad para respirar,…
Suele ser frecuente que la crisis de angustia se acompañe de sensaciones agorafóbicas, las más frecuentes, temor a estar espacios abiertos y/o concurridos, encontrarse lejos de casa o estar solo en un lugar determinado. El temor siempre se relaciona con la dificultad de poder escapar o recibir ayuda en dichas situaciones.
Se caracteriza por la presencia de pensamientos obsesiones, que suelen aparecer de forma intrusiva en la mente de la persona, así como de forma repetitiva y que causan ansiedad y malestar significativos. Puede darse con o sin compulsiones.
Se trata de la reexperimentación de acontecimientos altamente traumáticos, con un alto nivel de aumento de la activación nerviosa, acompañados habitualmente de comportamientos de evitación de los estímulos relacionados con el trauma.
Bajo este epígrafe de Trastornos adaptativos se encuadran aquellas reacciones sintomáticas que están en relación a sucesos de la vida del paciente y donde la capacidad de adaptación o de manejo funcional de este no es todo lo optima que convendría, dando lugar a la aparición de síntomas psicopatológicos, pero sin que estos cumplan los criterios para poder encuadrarse en otros trastornos de mayor entidad.