Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales caracterizadas por alteraciones graves en los comportamientos relacionados con la alimentación, la percepción del peso y la imagen corporal. Estos trastornos afectan tanto a la salud física como emocional y pueden tener consecuencias graves si no se tratan adecuadamente. Los TCA son multifactoriales, influenciados por factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales.
La anorexia nerviosa se caracteriza por el rechazo a mantener el peso corporal en los valores mínimos normales desde el punto de vista de la salud y teniendo presente la talla y la edad de la persona, y a veces también el tipo de complexión física. Existe un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo. Además en el sexo femenino, cuando ya se ha dado la menarquia, es decir, la primera menstruación, suele aparecer amenorrea o falta del periodo.
Clásicamente se han distinguidos dos subtipos:
la persona consigue a pérdida de peso haciendo dieta, ayunando o realizando ejercicio intenso.
La persona recurre frecuentemente a atracones y/o purgas (episodios de vómitos de autoprovocados después de comer y/o uso inapropiado de diuréticos y laxantes.
La bulimia nerviosa se define por episodios repetidos, al menos de dos veces semanales, de ingesta de grandes cantidades de comida, seguidos por otros episodios de conductas compensatorias inapropiadas:
La finalidad de estas conductas es tratar, de una forma u otra, de evitar la ganancia de peso después de ingesta de una manera no saludable.
Aparte de los trastornos vistos con anterioridad, más frecuente de la conducta alimentaria, la anorexia y la bulimia, también existen otros trastornos a tener en consideración: